miércoles, 27 de mayo de 2015

Claves para no caer en las apariencias

Un artículo de: Cristina Martín

Con este título damos por hecho, que las personas intentamos, en mayor o menor medida aparentar. Aparentar significa mostrarnos en sociedad como alguien diferente en relación con QUIÉNES SOMOS. La cuestión de fondo aquí, es plantearnos hasta qué punto las personas sabemos quiénes somos es decir, si existe un verdadero conocimiento de nuestra propia identidad como personas. Conocernos es saber de nosotros en base a las experiencias personales que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, que han hecho de nosotros la persona que somos y lo más importante: tener plena consciencia de cuales han sido las experiencias vitales y las personas influyentes en nuestra vida que determinan la imagen que tenemos hoy respecto a  nosotros mismos.

Este es el punto de partida ya que cuando analizamos quiénes somos nos permitimos encontrarnos con nosotros mismos con quiénes somos en esencia pudiendo valorar, todos aquellos puntos fuertes y débiles de nuestra personalidad y  temperamento. Y en esta fase no solo me analizo y me re-conozco si no que voy más allá intentando buscar y queriendo comprender cuál es el origen de quién soy.
La necesidad de aparentar aparece cuanto menos trabajada está esta fase de autoconocimiento. Es decir, cuando menos sabemos quiénes somos o cuando lo que creemos que somos no nos gusta por qué no entendemos su verdadero origen es entonces,  cuando sentimos una necesidad real de aparentar. Aparentar conlleva no solo a pretender “esconder” nuestras carencias si no que implica también “mostrar” lo que no somos. Cuando aparentamos pretendemos ser justamente lo contrario de lo que somos.

La apariencia es un arma de doble filo ya que aunque instantáneamente nos hace “sentirnos bien”, en nuestro interior está produciendo un efecto totalmente contrario ya que cuanto más aparentamos, peor nos sentimos con nosotros mismos. Hacer esfuerzos por ser quienes realmente no somos, hace que vayamos en nuestra contra. La apariencia se convierte así, en una especie de auto castigo al que nos sometemos por el hecho de no gustarnos.

La apariencia se nota. Cuando pretendemos mostrarnos como no somos esa persona que pretendemos que los demás vean tiene los días contados. Fingir es complicado y con el tiempo nos cansa. Es fácil que en medio del aparentar se nos escapen debilidades que delatan que estamos detrás de una máscara que esconde complejos.


La clave para evitar aparentar es el AMOR hacía uno mismo. Querernos y aceptarnos como somos hace que podamos vivir en armonía con nosotros y con el mundo que nos rodea. Quererse es hacer el tránsito hacía la aceptación de uno mismo y eso significa, que debemos aprender a amar incluso a nuestras carencias. Cuanto más nos queremos, más gozamos de felicidad verdadera de la que sale de nuestro verdadero ser y que no necesita ser aparentada para parecer real. 

1 comentario:

¿Y tu qué opinas?