domingo, 20 de diciembre de 2015

HERZ UND MUND UND TAT UND LEBEN, BWV 147

 “El corazón y la boca, y las obras y la vida” es una cantata escrita por Bach en 1716. Se estrenó en 1723 para la fiesta de la visitación de Leipzig. La parte más célebre de la Cantata es el último movimiento “Jesús sigue siendo mi alegría o Jesús alegría de los hombres”.

 El texto procede de la siguiente forma: los movimientos 3,5 y 7 son textos de Salomo Franck; los movimientos 6 y 10 son textos de Martin Jahn y el resto son de un poeta desconocido. En total hay 10 movimientos que incluyen arias tanto de tenor, soprano y bajo. El coro inicia la cantata y la acaba. La obra está escrita para cuatro solistas vocales (soprano, contralto, tenor y bajo), y un coro a cuatro voces, una trompeta aguda, dos oboes, dos violines, viola y continuo con fagot.

 Como os comentaba el último movimiento es célebre. Se trata de una versión de una melodía previa compuesta por Johann Schopp en 1642. Bach incorpora dos oboes y violín. La melodía se asienta sobre una larga sucesión de tresillos que significan “felicidad placentera”.

 Aquí tenéis el vídeo de la cantata. Disfrutadla.

 

sábado, 24 de octubre de 2015

¿Por qué viajamos?

Un artículo de: Margarita Fragale

Desde los remotos orígenes, el hombre vive viajando. Los motivos de aquellos viajes eran sus deseos de descubrir nuevos horizontes  (que suponían que existían), de conquistar nuevas tierras,  de ampliar sus reinados. Más tarde, otros fueron los motivos: huir de guerras, huir de pestes, huir de regímenes dictatoriales, salvar sus vidas.
  Pero, en la actualidad, ¿por qué viajamos?
  Principalmente, creo que viajamos para conocer otros mundos, otros horizontes.
  Viajamos para ponernos en contacto con otras culturas, para saber y ver cómo viven otras personas.
  Nos desplazamos a lugares lejanos por aventura, para desafiarnos o “retarnos” a nosotros mismos, comprobar hasta dónde somos capaces de alcanzar logros, poniendo a veces en riesgos nuestras vidas y que, con la presión que se percibe en ello, aumentar la adrenalina en nuestro cuerpo.
  Viajamos para contar lo que hemos visto, lo que hemos conocido; y entonces, con lo aprehendido, podemos ofrecer nuestros mejores consejos.
  Viajamos para estudiar nuevas lenguas, para perfeccionar los estudios aprendidos en nuestro país de origen;  para trabajar, aplicando nuestros conocimientos adquiridos.
  Viajamos para descansar, para disfrutar de las grandes creaciones de la Humanidad,  para distendernos de los largos momentos de stres,   de trabajo diario y continuo.
  Viajamos para sentirnos totalmente libres; para experimentar esa  sensación de libertad que nos provoca el no tener ataduras o que esos hilos invisibles que nos rodean sean suficientemente frágiles que se puedan romper con la sola idea de cambiar de itinerario, cambiar de tren;  sabiendo que a la vuelta de la esquina, podemos partir hacia otro lugar.
  Viajamos porque sabemos que nuestra capacidad de asombro se pondrá en juego:   no
vamos buscando cosas distintas, sino mirar las cosas de una manera distinta.
   Porque viajar nos abre la mente y el corazón.  Nos hace respetar más que nunca a los demás, nos hace ser más tolerantes a todas las diferencias, nos hace darnos cuenta que no somos el eje del mundo, nos hace vulnerables ,  nos hacer ver que en cada lugar hay gente interesante, nos hace relativizar estereotipos, nos hace madurar, encontrarnos a nosotros mismos, o volver a convertirnos otra vez en niños que observan el mundo por primera vez y con los ojos bien abiertos, o sea:  ver las cosas en su esencia.
  Viajamos porque sabemos que estamos ante un proceso de transformación personal, que nos abrirá nuestra mente y nuestros ojos, como ninguna  otra circunstancia haya sido capaz de ello.  Salimos siendo una persona, y tras los mojones, los hitos, las curvas del camino y las sumas de las experiencias, volvemos transformados.
  Porque volvemos. Y, entonces,  cabe preguntarnos  ¿por qué volvemos?
  Porque ese lugar que dejamos, que fue nuestro punto de partida, nos comienza a generar la misma curiosidad que nos provocaba el resto del mundo.  Todo nuestro mundo original, “primitivo”, lo sentimos,  a la distancia, extraño, incluso atractivo, entrañable.
  Regresamos con todo ese empaque que acumulamos en nuestro derrotero y de alguna manera irracional y sin sentido alguno, tratamos de entrar en ese mundo del cual no nos sentíamos parte. Qué paradoja!


Fernando Pessoa, en el “Libro del desasosiego”, escribe:
Viajar?
Para viajar basta existir:  voy de día en día, como de estación en estación, en el tren de mi cuerpo o de mi destino, asomado a las calles y plazas, sobre los gestos y los rostros,  siempre iguales y siempre diferentes, como son, al fin de cuentas, todos los pasajeros.  Si imagino, veo.

¿Qué más hago yo si viajo?  Sólo la debilidad extrema de la imaginación justifica que se tenga uno que desplazar para sentir.

lunes, 21 de septiembre de 2015

El papel del profesor/a en la vida de un niño/a

Un artículo de: Marta Lacalle.

“Dime y olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”
Benjamin Franklin

Tradicionalmente se ha esperado de los maestros una buena capacidad en transmitir contenidos.  El modelo de escuela que hemos tenido hasta el S.XX fue producto de la Revolución Industrial,  Su objetivo era dotar a las nuevas generaciones de los conocimientos necesarios para incorporarse a un  mundo laboral rígido, fuertemente jerarquizado según la procedencia social de cada individuo. De la clase obrera, formada por la mayoría de la población, apenas se esperaba que supieran repetir rutinas y acatar órdenes.

Pero se trata de un modelo de escuela que los que ya estamos en la treintena (e incluso la cuarentena) nos recuerda más a “El club de los poetas muertos” que a nuestros propios maestros. La llegada de los ordenadores a las aulas puso en entredicho la labor del docente tradicional de la misma forma que los nuevos escenarios laborales demandaban mayor flexibilidad e iniciativa por parte de la nueva clase trabajadora.
Todavía esbozo una sonrisa cuando recuerdo las palabras de uno de mis profesores de facultad;  si varias personas que vivieron en el S.XIX pudieran viajar a nuestros tiempos, emulando Regreso al futuro, quien más a gusto se sentiría desempeñando su trabajo en el nuevo contexto sería el maestro/profesor; porque su trabajo es de los que menos ha cambiado”. Yo, desde mi humilde opinión de ciudadana, considero que no tengo un conocimiento lo suficientemente amplio sobre la evolución de las profesiones para rebatir esta afirmación, pero de lo que sí estoy segura es de que su reincorporación al mundo laboral no iba a ser, precisamente, fácil. Me imagino su conversación con el jefe de estudios, o el director del centro, al finalizar su primer día de clase:

Tendré que emplearme a fondo para que este grupo trabaje como Dios manda. Hoy ha sido un auténtico desastre: el alumnado no sabe a qué aula debe ir, porque ya sin pasar lista está claro que las 12 chicas estaban en un aula que no les correspondía. Además, no saben cuál es el libro que corresponde al curso actual y han comprado así como una docena cada uno. Y son unos maleducados: estaban fuera de su sitio cuando he entrado en el aula, ni siquiera se han levantado a saludar, intervienen sin que les haya preguntado, me llaman por mi nombre de pila y pretenden que yo haga lo mismo con ellos y se atreven a cuestionar lo que digo. Y para colmo, dos alumnos me han pedido “el listado de asignaturas optativas” y otros cuatro “el dossier de diversidad” ¡Como si esto fuera el mercado!  ¡Dónde se ha visto!”

En este momento, el papel del maestro es, a todas luces, diferente. La sociedad ha cambiado y en la escuela se reflejan estos cambios: la incorporación de la mujer al mundo profesional en condiciones más cercanas (aunque todavía estamos lejos de la ansiada igualdad) a las de los hombres, y la flexibilización del mercado laboral han dejado desatendida a la ya llamada “generación llave”, y los maestros y maestras deben responsabilizarse de la socialización primaria del alumno, función que, en otros tiempos, correspondía a la familia. Ahora el maestro/a, y especialmente el tutor/a, debe ser referente y modelo de conducta para su alumnado, porque será el modelo masculino o femenino que tendrán muchos niños cuyo contacto con sus madres, y especialmente padres, es insuficiente por diferentes motivos (separaciones, nuevos modelos familiares, migraciones…).


En un mundo globalizado, ya no se espera del maestro/a que se limite a transmitir unos conocimientos, que para eso está Internet. Ahora su misión consiste en conseguir que los alumnos y alumnas sepan manejar la información para resolver problemas y retos, y en este contexto debe asumir el rol de acompañar en el proceso de aprendizaje; porque, como nos recuerda Cody Blair con su Pirámide del aprendizaje: una persona recuerda el 5% de lo que escucha, 10% de lo que lee, el  20% de lo que oye y ve (audiovisuales), el 30% de lo que dice o demuestra, el  50% de lo que argumenta,  el 70% de lo que pone en práctica y el 90% de lo que enseñan a otros.  Ya se habla de la “clase al revés”, el ABP y de no sé cuántos paradigmas nuevos más. Pero al final, cuando desde nuestra adultez volvemos la vista atrás, quizá la lista de profesionales que han pasado por nuestra vida que recordamos con más exactitud es la de maestros y maestras. Y recordamos sus gestos con nosotros, aquella reflexión que nos hizo actuar de otra forma, aquel momento de apoyo… y no cómo se hacía la raíz cuadrada que, por cierto ¿ya han descubierto para qué sirve?

domingo, 23 de agosto de 2015

Microrrelatos de verano

BICHO RARO 
Siempre me han llamado bicho raro. No les falta razón, lo sé pero tengo mis manías y no las puedo obviar. Por poner un ejemplo cuando asisto a una conferencia me gusta llevar en el bolso algo relacionado con ella. Si hablan de revistas culturales, me llevo una revista cultural conmigo. Si hablan de conservas caseras, intento previamente hacer una en casa. Procuro hacer siempre consultas de tipo telemático- para eso soy una mujer del siglo XXI continuamente conectada con internet. Si se hablan del poder del ciudadano mantengo una actitud de baremo del actual sistema de quejas en las instituciones. Si participo en un coloquio mido el nivel de conocimiento del tema por parte del dinamizador. En fin, son cosas que rompen mi rutina diaria y me dan un cierto sabor del día a día. Así, sinceramente me siento algo diferente. Debo admitir que con mis rarezas tiendo a tener pocas relaciones humanas significativas pues tarde o temprano me comparan con una excéntrica vigilante audaz de lo que los demás hacen. 

 DESÁNIMO 
Es difícil entender el desánimo de un adolescente que frente a los continuados esfuerzos con las matemáticas llega a la conclusión que el cálculo integral supera todas sus expectativas de éxito. Estuve a punto de dejar de asistir a las clases y poco me atreví a decir a mis padres que estaba casi renunciando a ejercer mi futura soñada profesión de economista si de ello dependía. Pero la vida tiene sus sorpresas. Me encontré casualmente a un profesor de ciencias naturales de cursos anteriores con quien había congeniado. No sé por qué me atreví a confesarle mi congoja. Con una sonrisa me contó una historia personal con su carrera universitaria y solamente me dijo una cosa: “No faltes a clase. Te pondré en contacto con mi prima que es ingeniera y ya verás que rápido solucionamos el problema”. Así fue, Elena me ayudó con tres clases gratuitas y finalmente inicié dos años más tarde mi carrera universitaria. 

 INICIATIVA 
Es menester asegurar toda vía de creatividad a los chiquillos. No es poca broma el cortar las alas a las iniciativas de los más pequeños. Recuerdo un día que mi sobrina me sugirió dejar un letrero en la puerta para que sus padres cuando llegaran supiesen que nos habíamos ido a dar un paseo. Su opinión era muy válida. Una vez más me equivoqué y se lo negué. Aún recuerdo su cara decepcionada. Como reo que comparece ante un juez, ese fallo me persiguió durante mucho tiempo aun sabiendo que su importancia era obviamente relativa. Así es y como fianza del error cometido, en años siguientes intenté apoyar sus iniciativas, ora callando ante sus puntos de vista, ora donándola recursos para sus proyectos. ¿Cómo es posible que dos segundos de tu vida, un suceso aparentemente sin consecuencias relevantes, se te quede grabado en tu memoria de esa forma? 

 NO ME DEJAN CRECER 
Es curioso que lo que antes es un alimento en tu vida se convierte de pronto en un obstáculo en mi camino. Mis padres no se acostumbraban a la idea de que crecía. En fin, era normal una disputa tras otra en mi deseo de enamorarme de quien quisiera, de trabajar en aquello que deseaba o de centrarme en mis descubrimientos cotidianos sin que tuviera que transmitir obligatoriamente mis experiencias. La desobediencia civil trasladada al campo familiar era una vía a explorar. Otra mi capacidad de embrujo personal o mi capacidad de vaquero, es decir, de llevar a buen puerto mis propósitos. En todo caso, sería razonable expresar mi descontento y mi profundo deseo de independizarme - primero psicológicamente hablando y segundo llevado a la práctica. ¿Serían capaces mis padres de darse cuenta que la edad de la infancia y la adolescencia había terminado?

martes, 23 de junio de 2015

La fatiga

Normalmente los médicos no suelen prescribir la fatiga como enfermedad excepto si se trata del síndrome de fatiga crónica que poco a poco está siendo estudiado. Sin embargo la primera medida a tomar cuando una persona se siente cansada desde hace un tiempo es ir al médico. El médico debería analizar el recuento total de glóbulos rojos de la sangre, la velocidad de la sedimentación globular, pruebas de tiroides i artritis y una radiografía de tórax. Una mala respiración o un problema de huesos puede generar fatiga corporal. También casos de migrañas que a veces provocan trastornos del sueño es de principal investigación, aunque las migrañas son síntomas difíciles de hallar las causas. Añadamos a ello que trastornos digestivos, obesidad o diabetes también repercuten en la aparición de la fatiga. Por tanto, el primer paso es un análisis médico para hallar causas de tipo corporal.

Otro tipo de causa es la alteración del sueño que a su vez puede venir explicada por el estrés del cual hablaré más adelante. El sueño puede regularse a través de una disciplina de horario, de una comodidad de espacio y de ejercicios de relajación antes de irse a dormir.

Existe una razón también de peso de la fatiga. La depresión genera fatiga  y es importante que una persona intente no aislarse sino salir afuera e intentar relacionarse.

Sin duda una de las causas más importantes de la fatiga es el estrés y la mala nutrición. Respecto a la nutrición es recomendable una dieta rica en proteínas (20%), grasas (20%) e hidratos de carbono (60%). Ojo con ingerir exceso de azúcares porque – al igual que con la cafeína- aumenta nuestra actividad energética pero es a corto plazo e inmediatamente después existe un bajón de actividad corporal. La cafeína actúa directamente en la adrenalina pero tiene el mismo efecto que el exceso de azúcares. Las vitaminas y oligoelementos son de especial importancia. Por ejemplo, el magnesio se sabe es bastante importante en el tema de la fatiga.

En relación al estrés hay que decir que nuestro estilo de vida repercute seriamente en el tema de la fatiga. Se  recomienda que haya unas pautas de comportamiento saludables. Estas incluirían hacer una cosa tras otra, no todo a la vez. Hacer pequeños descansos, levantarse algunos minutos de la silla donde estamos sentados. Priorizar y pensar que siempre podemos delegar. Es importante tener un tiempo para nosotros mismos. La meditación y el recogimiento en momentos determinados es de primera importancia para sosegarnos. Reír es muy saludable.

Sin duda dejo para el final el punto más importante contra la fatiga: hacer ejercicio físico. No estamos hablando de clases de aerobic ni de hacer maratones ni de apuntarse a gimnasios. Es tan sencillo como mantener un mínimo de 30 minutos de caminata al día para mantener el corazón, el cerebro y el cuerpo bien activado. Estos paseos cotidianos son el antídoto ideal contra la fatiga aunque a primera vista suene contraproducente. Existe solo un caso donde el ejercicio debería plantearse su idoneidad: el síndrome de fatiga crónica. ¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?  Hay bastantes síntomas de esta enfermedad que ultrapasa el cansancio corporal sufrido durante un tiempo (y que puede restablecerse). Estos síntomas son:

-          Extenuación y dolor de cabeza
-          Falta de sueño reparador
-          Pérdida de memoria a corto plazo
-          Sensación parecida a una gripe
-          Dolor articular y abdominal


El síndrome de fatiga crónica es susceptible de padecerse por motivos genéticos, por motivos hormonales y aparece normalmente con mayor virulancia entre 30 y 40 años. Debe tratarse como enfermedad.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Claves para no caer en las apariencias

Un artículo de: Cristina Martín

Con este título damos por hecho, que las personas intentamos, en mayor o menor medida aparentar. Aparentar significa mostrarnos en sociedad como alguien diferente en relación con QUIÉNES SOMOS. La cuestión de fondo aquí, es plantearnos hasta qué punto las personas sabemos quiénes somos es decir, si existe un verdadero conocimiento de nuestra propia identidad como personas. Conocernos es saber de nosotros en base a las experiencias personales que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, que han hecho de nosotros la persona que somos y lo más importante: tener plena consciencia de cuales han sido las experiencias vitales y las personas influyentes en nuestra vida que determinan la imagen que tenemos hoy respecto a  nosotros mismos.

Este es el punto de partida ya que cuando analizamos quiénes somos nos permitimos encontrarnos con nosotros mismos con quiénes somos en esencia pudiendo valorar, todos aquellos puntos fuertes y débiles de nuestra personalidad y  temperamento. Y en esta fase no solo me analizo y me re-conozco si no que voy más allá intentando buscar y queriendo comprender cuál es el origen de quién soy.
La necesidad de aparentar aparece cuanto menos trabajada está esta fase de autoconocimiento. Es decir, cuando menos sabemos quiénes somos o cuando lo que creemos que somos no nos gusta por qué no entendemos su verdadero origen es entonces,  cuando sentimos una necesidad real de aparentar. Aparentar conlleva no solo a pretender “esconder” nuestras carencias si no que implica también “mostrar” lo que no somos. Cuando aparentamos pretendemos ser justamente lo contrario de lo que somos.

La apariencia es un arma de doble filo ya que aunque instantáneamente nos hace “sentirnos bien”, en nuestro interior está produciendo un efecto totalmente contrario ya que cuanto más aparentamos, peor nos sentimos con nosotros mismos. Hacer esfuerzos por ser quienes realmente no somos, hace que vayamos en nuestra contra. La apariencia se convierte así, en una especie de auto castigo al que nos sometemos por el hecho de no gustarnos.

La apariencia se nota. Cuando pretendemos mostrarnos como no somos esa persona que pretendemos que los demás vean tiene los días contados. Fingir es complicado y con el tiempo nos cansa. Es fácil que en medio del aparentar se nos escapen debilidades que delatan que estamos detrás de una máscara que esconde complejos.


La clave para evitar aparentar es el AMOR hacía uno mismo. Querernos y aceptarnos como somos hace que podamos vivir en armonía con nosotros y con el mundo que nos rodea. Quererse es hacer el tránsito hacía la aceptación de uno mismo y eso significa, que debemos aprender a amar incluso a nuestras carencias. Cuanto más nos queremos, más gozamos de felicidad verdadera de la que sale de nuestro verdadero ser y que no necesita ser aparentada para parecer real. 

domingo, 26 de abril de 2015

El pintor norteamericano Norman Rockwell

Un artículo de: Antonio García

 Norman Rockwell

 Nació un 3 de febrero de 1894 en Nueva York. Enseguida destacó por su gran facilidad para el dibujo. Rockwell fue sobre todo un gran ilustrador, nadie como él reflejó, el sistema de vida estadounidense de su época. Sus imágenes llenas de ironía, humor y ternura le dieron la fama y han sido copiadas por multitud de artistas. Su infancia feliz influyó en su obra, tanto es así, que algunos le recriminaron la idealización con que reflejaba la vida cotidiana de sus conciudadanos.

 A los quince años, abandonó los estudios para ir a la National Academy School y en 1910 se trasladó a la Art Students League donde aprendió anatomía e ilustración. Aunque a lo largo de su vida desarrollo su actividad en diferentes lugares, su carrera, se verá siempre asociada a su trabajo como ilustrador oficial del Saturday Evening Post, una revista de actualidad y sociedad; su primera portada la realiza en 1916 y así continuó hasta 1963. En 1923 sufre la primera de una serie de crisis de autoconfianza y decide ir a París y apuntarse a clases de arte, experimenta con el arte moderno.
Hasta que el editor del “Post” le pide que lo deje. Viaja sin rumbo fijo al norte de África y Suramérica.

 En 1941 monta su primera exposición individual, aunque con poca asistencia de los críticos. En torno a los años treinta y cuarenta, entre otros temas, representó el clima hollywoodense del momento, intentó huir del clima bélico de la Segunda Guerra Mundial aunque realizó diferentes obras como el cuadro de carácter publicitario pro-soldados americanos. “Démosle suficiente y a tiempo” 

1942. Inspirado por el discurso que hizo Roosevelt sobre “las cuatro libertades”. Decide pintar su serie de la “Libertades”, formada por varios cuadros: ”Libertad de la necesidad”, que representa a una familia reunida en torno a una mesa el día de Acción de Gracias, “Libertad de expresión”, “Libertad del miedo” y por último, “Libertad de culto”, considerada por muchos su obra maestra. En la década de los años 50 y 60, Rockwell volvió a sus temas amables y tiernos, continuó reflejando la sociedad estadounidense: pintando imágenes navideñas, familias reunidas, viajes familiares en automóvil, interiores de tiendas o barberías, heladerías con niños, etc. Y también (como no) cuadros cargados de ironía como “El entendido” de 1962, donde representó a un hombre de espaldas observando un cuadro del pintor Pollock, perteneciente al movimiento llamado expresionismo abstracto, por el que Rockwell se sentía atraído.

 El hecho de que supiera representar la realidad de una forma tan detallista y precisa, hacia contraste con sus intentos de carácter expresionista, los cuales, realizaba tanto a modo de burla como de estudio. A mediados de los 60 y principios de los 70, Rockwell recuperó su crítica hacia la sociedad y también alabó valores del pueblo americano y de la raza humana en general. Los cambios políticos que entonces sufría Norteamérica, entre ellos los de la integración de los negros, el racismo y la investidura del presidente Kennedy, fueron tomados e interpretados por Rockwell quién siempre defendió a las minorías y a los débiles. De este periodo destacan obras impactantes basadas en hechos reales como “El problema con el que vivimos todos” de 1964, donde representa con delicada intensidad a una niña negra que tiene que ir escoltada a la escuela, víctima de los insultos y agresiones de otros ciudadanos o el magnífico lienzo “La regla de oro” de 1961, donde queda patente su pasión por la defensa de los derechos humanos, su religiosidad y su respeto a todas las razas. 

Rockwell fue una persona profundamente reflexiva, se sabe que sufría pequeñas depresiones constantes, y también grandes crisis de autoconfianza con respecto a su trabajo. No se sentía integrado en las corrientes artísticas de la época. La ilustración había pasado a ser un arte poco valorado en el sentido artístico, el artista se quejaba de que “nunca iba a poder crear una gran obra, una obra maestra”. Se sentía inseguro al ver la creación de otros pintores, a pesar de todo, siempre intentó ser coherente consigo mismo: “La historia de mi vida es, en realidad, la historia de mis cuadros y cómo los hice. Porque, de un modo u otro, todo cuanto jamás haya visto o hecho está en mis cuadros”

 Independientemente de lo que sintiera, de sus dudas, y su infravaloración cuando se comparaba con otros pintores de su tiempo a los que admiraba, no tenía nada que envidiarles. Rockwell, era un pintor-ilustrador básicamente realista, su excepcional facilidad para el dibujo y el detalle y su perspicacia y poder de observación, le convirtieron en un gran artista. En cada una de sus obras hay plasmado un relato, una historia completa de una situación cargada de cotidianidad y psicología. Recuerdo haber visto ilustraciones de Rockwell cuando era niño, aunque fuera a nivel publicitario, sin embargo actualmente me parece un artista desconocido en España.

 Tiene una obra inmensa, yo buscaría un poco, y estoy seguro que sus temas, su estética, su humor y su ternura como mínimo, os hará sonreír.