lunes, 28 de octubre de 2013

La importancia de la identidad



Uno  de los temas de mayor entusiasmo entre la población es el tema de la identidad. La identidad puede enfocarse de forma individual, social o cultural. La identidad individual parte de las características físicas y psicológicas de la persona y está estrechamente ligada a la social y a la cultural. No van errados quienes dicen que nuestras relaciones nos definen y que un cierto sentido de pertenencia – no de posesión – nos enmarca una personalidad. La identidad cosmopolita, a diferencia de la patriótica, rompe con la necesidad de sentirse ligado a una comunidad y es, en sentido liberal, la de mayor comprensión hacia la totalidad y la de menor arraigo. El encuadre natural y paisajístico acaban de definir también nuestra identidad.

De la necesidad de sentirnos identificados proviene también los conceptos más complejos como el nacionalismo o identidad política. No quisiera hablar de ella por su dificultad. Antes quisiera comentaros que la identidad cultural cambia de signo cuando abarcamos la evolución como condiciones sine quanum del desarrollo humano. Por ejemplo, en comunidades más cerradas, es decir, con menor comunicación con gentes de otras culturas  y de tendencia más homogéneas, la identidad cultural se define a partir del entorno natural, la lengua, la religión o nuestros grupos sociales. Cuando introducimos el factor de mayor extensión de contacto e interdependencia evolutiva con gentes diversas, la identidad cultural reside  mucho más sobre el conjunto de creencias, valores y estilos de vida. Por ello, en estos últimos ámbitos es fácil encontrar que nuestra identidad cultural esté determinada por  una cultura geográficamente lejana. Supongamos que tengo una valoración alta sobre el sistema de vida ecológico, es posible que en este caso mi identidad cultural me aproxime a las culturas nórdicas. Esta visión hace que existan elementos interesantes de identidad evolutiva que permite mayor flexibilidad de comportamientos y relaciones. 

La identidad social se enmarca en la comunidad y, al igual que he comentado anteriormente, las sociedades abiertas prometen un intercambio de experiencias de tal magnitud que una persona no se halla inscrita – socialmente hablando – a un o pocos grupos sociales sino que intercambia relaciones en grupos diferenciados. Por lo tanto su identidad personal evoluciona de forma más rica pero no por ello de apariencia más  superficial. Esto lo comento porque sí que existe un cierto debate en que la persona tiende a tener mayor grado de identificación cuando “pertenece” a grupos homogéneos en características determinadas. El saber moverse por “grupos distintos” obliga a la persona a encarar más su propia identidad psicológica y por ello cierto grado de homogeneidad en algún grupo que le rodea es imprescindible. 

La identidad cosmopolita se da en pocas personas ya que se trata de sentirse como en casa en cualquier parte del mundo. Cabe pensar que el “mundo” no solo es el conjunto de regiones del planeta sino también el conjunto de personas de diferente categoría que existen.  Existe una tendencia del ser humano  a categorizar al otro, quizás como medio de defensa. Cuando se evoluciona de forma interesante, se tiende  a disminuir esta sensación de imprimir una categoría a la persona que tienes delante. Ya no diremos: éste es sudamericano, el otro es católico, y el de más allá es de izquierdas. La relación se hace más transparente y menos sometida a la rigurosidad de los adjetivos que solemos fácilmente colocar en la personalidad del  vecino. Esta aptitud la consiguen los cosmopolitas.

Por último, cabría ser realista que hablar de identidad es también hablar de nuestras limitaciones. Zygmunt Bauman señala que una vida sometida a la supervivencia económica limita mucho el ámbito de la identidad de la persona. La escasez de recursos puede acabar explicando con peso qué identidad tiene una persona.

Para abordar mejor el tema de la identidad os señalo tres libros de interés:

Bilbeny, Norbert. “La identidad cosmopolita:  los límites del patriotismo en la era global”. Barcelona:  Kairós, 2007
Bauman, Zygmunt. “Identitat: converses amb Benedetto Vecchi”.  València, Universitat de València, 2005.
Aguirre Baztán, Angel. “Identidad cultural y social”. L’Hospitalet de Llobregat: Bárdenas, 2000.

En todo caso, hablar de identidad es hablar de un concepto complejo. He querido esbozar ciertas ideas. Existe más bibliografía sobre el tema de la que he tratado para escribir este artículo. En bibliotecas universitarias encontraréis mayor oferta de conocimiento sobre el concepto de identidad.