miércoles, 26 de febrero de 2014

La organización: todo un mundo.

Existen varias teorías para dibujar cómo se diseñan las organizaciones. En síntesis hay cinco visiones que imperan en nuestras sociedades. Veámoslas.

La primera es la mecanicista. Famosa por su aplicación a las fábricas de principios y mediados del siglo XX, son aquellas organizaciones donde el papel del trabajador está claramente definido. También está definido quien es tu jefe, de quien depende tu valoración como subordinado y la visión general se centra en cómo se relaciona con un diseño fijo y poco movible todas la piezas de la máquina. Es una visión egocéntrica. Los problemas no derivan en cambios sustanciales de la organización sino que más bien es el “tapas agujeros” lo que salva a la nave burocrática.

La segunda es la organicista. Pasamos de un entorno cerrado a un sistema abierto. La metáfora que encierra es la de un organismo vivo que tiene que adaptarse al medio. Los sistemas de investigación y movilidad son esenciales para la consecución de objetivos. Los objetivos son centrados en la satisfacción de necesidades del entorno. El entorno es la demanda.  Si bien parece ser más flexible cabe entender que tiene poco margen de maniobra para la creación ya que es el entorno- pobre o rico- el que define tu actuación.

La tercera es la autoorganización del cerebro. La base de la organización del cerebro es que las neuronas son capaces de autorregularse, de conectarse en nuevas vías para una creación de funcionalidad. Es un órgano dotado de la capacidad para que una neurona asuma una función que en principio no era destinada para ella. Los trabajadores saben de todo,  son intercambiables. Se centran en la capacidad de captar información sugerente y novedosa del entorno. Su papel es proactivo.

La cuarta es la organización como cultura. Existe una vaga idea de que hay trabajadores que les cuesta adaptarse al entorno cultural e histórico de las organizaciones.  Éstas ofrecen unas reglas del juego, unas relaciones interpersonales que crean dinámicas concretas.  Las creencias, la misión y el conjunto de valores que definen los análisis DAFO – aquellos que concretan las líneas de actuación de la organización – son el pilar cultural de la organización. De ahí que organizaciones tendentes a enfrentarse a conflictos o aquellas que tienden a tapar situaciones de diferencias derivan, como ejemplo, en dinámicas culturales completamente diferentes.

La quinta es la organización enteramente política. Se ve la organización como un conglomerado de intereses partidistas por parte de sus miembros. La negociación es la base de la organización política. Son organizaciones donde el juego de poder y  los conflictos de intereses son palpables. De ahí que definamos a las organizaciones como autocráticas, burocráticas, tecnocráticas o democráticas. Los intereses personales y los intereses de carrera son claramente visibles. De hecho lo que une a una serie de personas en una organización política es puramente convencional. También aquí se suscriben aquellas organizaciones cuya finalidad es, en sí misma, el control de dominio de unas personas sobre otras.

Lo cierto es que las organizaciones pueden dar mayor libertad de acción o menor. También pueden dotar de “dar sentido  a tu vida a través de las relaciones profesionales” o bien literalmente quitarte este sentido. Cultura, poder, adaptación, límites o capacidad de regeneración con las líneas principales de estas visiones organizacionales.

Si queréis mayor profundidad sobre el tema:

Morgan, Gareth. “Imágenes de la organización”. Madrid: RA-MA editorial, 1990.

Posiblemente encontraréis libros más actuales que aborden este mismo tema pero el libro de Gareth Morgan está francamente muy bien.