Normalmente los médicos no suelen
prescribir la fatiga como enfermedad excepto si se trata del síndrome de fatiga
crónica que poco a poco está siendo estudiado. Sin embargo la primera medida a
tomar cuando una persona se siente cansada desde hace un tiempo es ir al
médico. El médico debería analizar el recuento total de glóbulos rojos de la
sangre, la velocidad de la sedimentación globular, pruebas de tiroides i
artritis y una radiografía de tórax. Una mala respiración o un problema de
huesos puede generar fatiga corporal. También casos de migrañas que a veces
provocan trastornos del sueño es de principal investigación, aunque las
migrañas son síntomas difíciles de hallar las causas. Añadamos a ello que
trastornos digestivos, obesidad o diabetes también repercuten en la aparición
de la fatiga. Por tanto, el primer paso es un análisis médico para hallar
causas de tipo corporal.
Otro tipo de causa es la
alteración del sueño que a su vez puede venir explicada por el estrés del cual
hablaré más adelante. El sueño puede regularse a través de una disciplina de
horario, de una comodidad de espacio y de ejercicios de relajación antes de
irse a dormir.
Existe una razón también de peso
de la fatiga. La depresión genera fatiga
y es importante que una persona intente no aislarse sino salir afuera e
intentar relacionarse.
Sin duda una de las causas más
importantes de la fatiga es el estrés y la mala nutrición. Respecto a la
nutrición es recomendable una dieta rica en proteínas (20%), grasas (20%) e
hidratos de carbono (60%). Ojo con ingerir exceso de azúcares porque – al igual
que con la cafeína- aumenta nuestra actividad energética pero es a corto plazo
e inmediatamente después existe un bajón de actividad corporal. La cafeína
actúa directamente en la adrenalina pero tiene el mismo efecto que el exceso de
azúcares. Las vitaminas y oligoelementos son de especial importancia. Por
ejemplo, el magnesio se sabe es bastante importante en el tema de la fatiga.
En relación al estrés hay que
decir que nuestro estilo de vida repercute seriamente en el tema de la fatiga.
Se recomienda que haya unas pautas de
comportamiento saludables. Estas incluirían hacer una cosa tras otra, no todo a
la vez. Hacer pequeños descansos, levantarse algunos minutos de la silla donde
estamos sentados. Priorizar y pensar que siempre podemos delegar. Es importante
tener un tiempo para nosotros mismos. La meditación y el recogimiento en
momentos determinados es de primera importancia para sosegarnos. Reír es muy
saludable.
Sin duda dejo para el final el punto
más importante contra la fatiga: hacer ejercicio físico. No estamos hablando de
clases de aerobic ni de hacer maratones ni de apuntarse a gimnasios. Es tan
sencillo como mantener un mínimo de 30 minutos de caminata al día para mantener
el corazón, el cerebro y el cuerpo bien activado. Estos paseos cotidianos son
el antídoto ideal contra la fatiga aunque a primera vista suene
contraproducente. Existe solo un caso donde el ejercicio debería plantearse su
idoneidad: el síndrome de fatiga crónica. ¿Qué es el síndrome de fatiga
crónica? Hay bastantes síntomas de esta
enfermedad que ultrapasa el cansancio corporal sufrido durante un tiempo (y que
puede restablecerse). Estos síntomas son:
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Extenuación y dolor de cabeza
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Falta de sueño reparador
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Pérdida de memoria a corto plazo
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Sensación parecida a una gripe
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Dolor articular y abdominal
El síndrome de
fatiga crónica es susceptible de padecerse por motivos genéticos, por motivos
hormonales y aparece normalmente con mayor virulancia entre 30 y 40 años. Debe
tratarse como enfermedad.