Releo un libro sobre contabilidad. Me paro detenidamente en el apartado del balance como espejo del patrimonio de una empresa y empiezo a pensar. ¿Es patrimonio el conjunto de bienes sin tener en cuenta el nivel de endeudamiento?. Decididamente releer este libro me contesta. El patrimonio sería el conjunto de bienes,derechos de cobro descontando las obligaciones de pago. Por un lado tenemos la estructura económica como los medios a nuestro alcance para producir otros bienes; por otro lado tenemos la estructura financiera que refleja los recursos permanentes (nuestro grado de autofinanciación) y los recursos ajenos (es decir, nuestras deudas). Me hace pensar todo ello porque un nivel de deudas alto prácticamente paraliza el valor de nuestros activos. También hay otro factor que disminuye nuestro valor de patrimonio que es el deterioro y el desgaste. De hecho también en economía existe una palabra que refleja este concepto: amortización. Pero me detendré aquí porque mi intención es ir más allá de una empresa para hablar de patrimonio.
Dentro del patrimonio existe un tipo de activos que es el patrimonio inmaterial. Concretamente estamos en la era de la gestión del conocimiento que no es más que la noción de que existe un conocimiento circulando por medios conocidos como las entidades educativas en general y otro por medios libres llamado internet y nuevas tecnologías. Este constituye parte del patrimonio inmaterial que tanto en boga está. Sin embargo, mucho me temo que el énfasis en este tipo de patrimonio descartando la dedicación al patrimonio clásico es contraproducente porque tiene cierta semejanza a la frase hecha de “algo hecho con aire”.
Vayamos a otro tipo de “activo”. Se llama capital humano y se ha puesto de moda que los profesionales en general somos capital humano, es decir, recursos útiles para producir. No cabe duda que las personas somos un activo de primera línea para un país y que ello unido a la gestión de conocimiento sea hoy en día la llave del futuro. Sin embargo insisto en la idea de no dejar de lado el patrimonio clásico. ¿Y qué sería el patrimonio clásico?
La idea del patrimonio implica posesiones adquiridas por herencia, de generación en generación y afecta a toda una colectividad. Sería en global un testigo de los vínculos del pasado y fuente de inspiración para el futuro que constituye una aportación seria en la construcción de un lugar (pequeño o grande). Los patrimonios más destacados son:
- Patrimonio natural: formaciones físicas y biológicas de valor universal
- Patrimonio industrial.
- Patrimonio cultural: vínculos con la arquitectura, artes, tradiciones populares y modos
de vida.
- Patrimonio inmaterial de tipo cultural: conjunto de prácticas, representaciones y expresiones así como técnicas que dotan a la colectividad de un sentido de identidad.
- Patrimonio arquitectónico: el propiamente monumental.
- Patrimonio bibliográfico y documental: expresiones de lenguaje o de expresión gráfica, sonora o de imagen recogidas en un soporte.
Como os comentaba uno de los riesgos de la perpetuidad del patrimonio es el tiempo y avatares diversos. De ahí que junto a la noción de patrimonio siempre hay una noción de conservación, restauración y mantenimiento. No podemos hablar de una cultura rica sin un plan previo en estos tres campos. Toda conservación es preventiva y sería la acción indirecta para retardar el deterioro y prevenir daños creando las condiciones óptimas de preservación del patrimonio. El mantenimiento sería la acción continua para precisamente mantenerlo en estas condiciones óptimas funcionales. Finalmente la restauración conlleva la acción directa dirigida a eliminar los daños en el patrimonio deteriorado.
Pongamos un ejemplo. Quizás lo más acertado para mantener un plan de prevención del cuidado del patrimonio conlleve por un lado un equipo permanente de pocas personas dedicadas a este tema. Se empieza siempre por un estudio detallado del patrimonio y de los posibles riesgos a su deterioro. Y conlleva también incluir un plan de emergencias en caso de desastres. Este plan de emergencias no es otra cosa que tener a mano los teléfonos pertinentes como bomberos, profesionales a tener en cuenta,plan de seguros…, también consiste en tener a mano siempre planos de detalle del patrimonio. En el caso del patrimonio bibliográfico este plan de conservación se iniciaría con un estudio de los siguientes elementos: ubicación del archivo, estudio del edificio, instalaciones de agua, electricidad y gas, depósito y mobiliario, personal conocedor de cómo conservar el patrimonio bibliográfico (incluye cómo manipularlo), conocimiento del fondo: su valor histórico, su estado de conservación y transmisión, y finalmente recursos necesarios para el fin de preservación del patrimonio.
En síntesis, sea un país, una familia o una empresa trato de destacar la importancia de tener en cuenta una política de conservación preventiva, de cuidado diario y de restauración de nuestro patrimonio, sea del tipo que sea. No hay que olvidar como os he comentado que éste se transmite de generación en generación y constituye, al margen de las modas en gestión de conocimiento, de las bases de la identidad y solidez de una colectividad.
Dentro del patrimonio existe un tipo de activos que es el patrimonio inmaterial. Concretamente estamos en la era de la gestión del conocimiento que no es más que la noción de que existe un conocimiento circulando por medios conocidos como las entidades educativas en general y otro por medios libres llamado internet y nuevas tecnologías. Este constituye parte del patrimonio inmaterial que tanto en boga está. Sin embargo, mucho me temo que el énfasis en este tipo de patrimonio descartando la dedicación al patrimonio clásico es contraproducente porque tiene cierta semejanza a la frase hecha de “algo hecho con aire”.
Vayamos a otro tipo de “activo”. Se llama capital humano y se ha puesto de moda que los profesionales en general somos capital humano, es decir, recursos útiles para producir. No cabe duda que las personas somos un activo de primera línea para un país y que ello unido a la gestión de conocimiento sea hoy en día la llave del futuro. Sin embargo insisto en la idea de no dejar de lado el patrimonio clásico. ¿Y qué sería el patrimonio clásico?
La idea del patrimonio implica posesiones adquiridas por herencia, de generación en generación y afecta a toda una colectividad. Sería en global un testigo de los vínculos del pasado y fuente de inspiración para el futuro que constituye una aportación seria en la construcción de un lugar (pequeño o grande). Los patrimonios más destacados son:
- Patrimonio natural: formaciones físicas y biológicas de valor universal
- Patrimonio industrial.
- Patrimonio cultural: vínculos con la arquitectura, artes, tradiciones populares y modos
de vida.
- Patrimonio inmaterial de tipo cultural: conjunto de prácticas, representaciones y expresiones así como técnicas que dotan a la colectividad de un sentido de identidad.
- Patrimonio arquitectónico: el propiamente monumental.
- Patrimonio bibliográfico y documental: expresiones de lenguaje o de expresión gráfica, sonora o de imagen recogidas en un soporte.
Como os comentaba uno de los riesgos de la perpetuidad del patrimonio es el tiempo y avatares diversos. De ahí que junto a la noción de patrimonio siempre hay una noción de conservación, restauración y mantenimiento. No podemos hablar de una cultura rica sin un plan previo en estos tres campos. Toda conservación es preventiva y sería la acción indirecta para retardar el deterioro y prevenir daños creando las condiciones óptimas de preservación del patrimonio. El mantenimiento sería la acción continua para precisamente mantenerlo en estas condiciones óptimas funcionales. Finalmente la restauración conlleva la acción directa dirigida a eliminar los daños en el patrimonio deteriorado.
Pongamos un ejemplo. Quizás lo más acertado para mantener un plan de prevención del cuidado del patrimonio conlleve por un lado un equipo permanente de pocas personas dedicadas a este tema. Se empieza siempre por un estudio detallado del patrimonio y de los posibles riesgos a su deterioro. Y conlleva también incluir un plan de emergencias en caso de desastres. Este plan de emergencias no es otra cosa que tener a mano los teléfonos pertinentes como bomberos, profesionales a tener en cuenta,plan de seguros…, también consiste en tener a mano siempre planos de detalle del patrimonio. En el caso del patrimonio bibliográfico este plan de conservación se iniciaría con un estudio de los siguientes elementos: ubicación del archivo, estudio del edificio, instalaciones de agua, electricidad y gas, depósito y mobiliario, personal conocedor de cómo conservar el patrimonio bibliográfico (incluye cómo manipularlo), conocimiento del fondo: su valor histórico, su estado de conservación y transmisión, y finalmente recursos necesarios para el fin de preservación del patrimonio.
En síntesis, sea un país, una familia o una empresa trato de destacar la importancia de tener en cuenta una política de conservación preventiva, de cuidado diario y de restauración de nuestro patrimonio, sea del tipo que sea. No hay que olvidar como os he comentado que éste se transmite de generación en generación y constituye, al margen de las modas en gestión de conocimiento, de las bases de la identidad y solidez de una colectividad.