Artículo de: Antonio Garcia Plaza.
Proporción áurea
Proporción áurea
Los griegos de la antigüedad clásica creían que la proporción conducía a la salud y a la belleza.
Durante los últimos siglos, creció el mito de que los antiguos griegos estaban sujetos a una proporción numérica específica, esencial para sus ideales de belleza utilizando para ello las matemáticas y la geometría, aunque no está demostrado que ellos la crearan.
La proporción áurea o divina proporción, nace matemáticamente, de plantear la siguiente proporcionalidad entre dos segmentos y dice así “Buscar dos segmentos tales que el cociente entre el segmento mayor y el menor sea igual al cociente que resulta entre la suma de dos segmentos y el mayor”
Sean los segmentos: A, el mayor y B el menor, planteando la ecuación:
A/B= (A+B)/A
En su libro Los Elementos (300 a.C.), Euclides demostró la proporción que Platón había denominado: la sección, y que más tarde se conocería como “sección áurea”. Ésta, constituía la base en la que se fundaba el arte y la arquitectura griegos. Se consideraba la proporción perfecta entre los lados de un rectángulo, por ello la utilizaron para el diseño del Partenón de Atenas, considerado por algunos, el edificio de proporciones más perfectas construido.
En la Edad media se utiliza también en arquitectura para levantar las iglesias y catedrales europeas.
Con la vuelta en el Renacimiento, al mundo clásico, la proporción áurea vuelve a utilizarse:
Miguel Ángel, Rafael, y sobre todo Leonardo Da Vinci. Éste último, hizo un dibujo: las proporciones del hombre, que, está basado en las teorías del arquitecto romano Marco Vitrubio sobre la aplicación de la sección áurea al ser humano. Tuvo una gran importancia en el renacimiento. El artista también la utilizó para definir muchas de sus pinturas, por ejemplo todas las proporciones fundamentales de La última cena, desde las dimensiones de la mesa, hasta la disposición de Cristo y los discípulos sentados, así como las paredes y ventanas del fondo, la contienen. En la Gioconda también está presente en los rectángulos que forman las medidas del rostro del retrato de la Mona Lisa.
En 1525, Alberto Durero publica su método donde describe como trazar con regla y compás la espiral basada en la sección áurea, que se conoce como “espiral de Durero”.
Miguel Ángel, Rafael, y sobre todo Leonardo Da Vinci. Éste último, hizo un dibujo: las proporciones del hombre, que, está basado en las teorías del arquitecto romano Marco Vitrubio sobre la aplicación de la sección áurea al ser humano. Tuvo una gran importancia en el renacimiento. El artista también la utilizó para definir muchas de sus pinturas, por ejemplo todas las proporciones fundamentales de La última cena, desde las dimensiones de la mesa, hasta la disposición de Cristo y los discípulos sentados, así como las paredes y ventanas del fondo, la contienen. En la Gioconda también está presente en los rectángulos que forman las medidas del rostro del retrato de la Mona Lisa.
En 1525, Alberto Durero publica su método donde describe como trazar con regla y compás la espiral basada en la sección áurea, que se conoce como “espiral de Durero”.
El astrónomo Johannes Kepler (1571-1630), descubridor de las órbitas elípticas de los planetas alrededor del Sol, mencionó también la divina proporción: “la geometría tiene dos grandes tesoros: uno es el teorema de Pitágoras; el otro, la división de una línea entre el extremo y su proporcional. El primero lo podemos comparar a una medida de oro; el segundo lo debemos denominar una joya preciosa”.
La armonía puede expresarse mediante cifras, tanto en pintura (dos dimensiones) como en escultura o arquitectura (tres dimensiones) o incluso en la música o en la naturaleza donde la encontramos constantemente.
En el cuerpo humano los ventrículos del corazón recuperan su posición de partida en el punto del ciclo rítmico cardiaco equivalente a la Sección Áurea. Las equivalencias del rostro humano también coinciden en sus proporciones. Si se divide el grado de inclinación de una espiral de ADN o la concha de un molusco por sus respectivos diámetros, se obtienen La Sección Áurea, y si se mira la forma en que crecen las hojas de la rama de una planta, se puede ver que cada una crece en un ángulo diferente a la de debajo. El ángulo más común entre hojas sucesivas está directamente relacionado con la Sección Áurea.
La armonía puede expresarse mediante cifras, tanto en pintura (dos dimensiones) como en escultura o arquitectura (tres dimensiones) o incluso en la música o en la naturaleza donde la encontramos constantemente.
En el cuerpo humano los ventrículos del corazón recuperan su posición de partida en el punto del ciclo rítmico cardiaco equivalente a la Sección Áurea. Las equivalencias del rostro humano también coinciden en sus proporciones. Si se divide el grado de inclinación de una espiral de ADN o la concha de un molusco por sus respectivos diámetros, se obtienen La Sección Áurea, y si se mira la forma en que crecen las hojas de la rama de una planta, se puede ver que cada una crece en un ángulo diferente a la de debajo. El ángulo más común entre hojas sucesivas está directamente relacionado con la Sección Áurea.
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