No es algo desconocido que a lo largo de la vida tenemos una alta probabilidad de encontrarnos con personas difíciles. Estas personas se manifiestan de diferente forma pero en resumen podemos constatar que nos ponen obstáculos y generan conflictos. El perfil de una persona difícil suele ser el de una persona que sólo se preocupa de ella misma y, a nuestro favor hay que añadir, su comportamiento una vez conocido suele ser previsible. No hay que caer en la trampa de “caerles bien” o intentar cambiar su conducta; ambas opciones son literalmente imposibles. Lo más eficaz es tratar de evitar una negociación a nuestro favor tratándolos de una forma preparada.
Antes de catalogar a alguien como persona difícil hay que hacer una diagnóstico preciso ante cinco cuestiones.
a) ¿Soy yo quien tiene problemas con todo el mundo?. Quizás la persona difícil es uno mismo.
b) Constatar si la conducta de esta persona se repite al menos tres veces. Las dos primeras pueden deberse a causas fortuitas.
c) Observar si la persona en cuestión tiene un grado elevado de estrés y puede que sus reacciones se deban a ello.
d) Preguntarse si uno mismo tiene alto nivel de estrés ya que esto distorsiona nuestra percepción con el entorno.
e) ¿Se puede tener una conversación de adultos sobre lo que nos molesta del otro?. Quizás puede que esta persona no sea consciente de su problema.
Añádase a ello las creencias que tenemos del tipo: “Tengo que caer bien”, “tengo que ser perfecto” etc.
En todo caso, donde quiero ir a parar es a definir tres tipos de personas difíciles del tipo agresivo:
1) El tanque: es la persona que es intimidatoria, pesada y acostumbra a bombardear a los demás con críticas y argumentos. Es hostil. Valora la agresividad y la seguridad en uno mismo y devalúa a toda persona que no tiene estas cualidades. Tienen una necesidad imperiosa de probar que su punto de vista es el correcto.
2) El tirador: tienen una conducta más encubierta. Detrás de la aparente amistad lanzan ataques de todo tipo, críticas ácidas, bromas de mal gusto sin andarse con rodeos. Normalmente se buscan un puesto social protegido de forma que ante cualquier actitud en contra de ellos, el “malo” de la película es el oponente. Creen que saben que deben hacer los demás.
3) El explosivo: tiene estallidos de cólera en medio de una conversación aparentemente amigable.
¿Cómo actuamos ante estos tres tipos de personas difíciles?
1) El tanque: ser educado y darles tiempo para que se calmen. Expresar las propias opiniones fuertemente. No pelearse por lo que dice y estar prestos a estar amistoso.
2) El tirador: nada de ser sociables con ellos. Bien lejos. No concentrarse en su punto de vista y no correr a resolver cualquier problema que surja. Darle alguna oportunidad de una real alternativa en una situación comprometida.
3) El explosivo: deben calmarse, mostrarles que les tomamos en serio. Si es posible tomar un respiro con ellos en un lugar aparte.
Al margen de estos tres tipos, existen según la bibliografía que he consultado, varios tipos más: el quejoso, el silencioso, el super agradable, el negativo, el sabelotodo, el cínico y el indeciso.
Por supuesto, a todo este tema hay que añadir nuestra propia experiencia, ¿no?