miércoles, 28 de marzo de 2012

Millet: un pintor influyente

Un artículo de: Antonio García


Jean François Millet nació en 1814 en una granja del pueblo de Gruchy, cerca de la ciudad de Cherburgo.

La pobreza definió la mayor parte de su vida.

Era el segundo hijo de una familia acomodada de agricultores, recibió por ello, una buena educación, pero, el fallecimiento del padre, le apartó temporalmente del mundo artístico, hasta que el ayuntamiento, le concedió una beca que le permitió trasladarse a París y estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes y también frecuentar el Museo del Louvre, donde descubriría las obras de los grandes maestros de la pintura.
Inicialmente se dedicó al retrato. Después pintó “pastiches” de Correggio y Fragonard sobre temas mitológicos, pero sin mucho éxito.

En 1848 presenta en el Salón (la máxima exposición artística anual de Francia) el cuadro El cribador.
Este obtuvo críticas favorables iniciando así, una orientación hacia los temas campesinos que, seguramente influenciado por su amigo, el pintor Rosseau, tratará el tema por primera vez desde una óptica realista. Lo que le valió el adjetivo de socialista. Poco se sabe sobre su sentimiento hacia la revolución, que se produjo en Francia, aunque muchos amigos suyos eran republicanos.

Después de varios años de residencia en París y también en la región de Normandía , se instala en *Barbizon, seguramente para escapar de una epidemia de cólera, y proteger a su familia de las continuas agitaciones políticas que se producían en la capital, allí permanecería ya, el resto de su vida. A partir de aquel momento se concentró únicamente en los temas rurales. Fue un pintor firmemente unido a la tierra, incluso trabajaba en ella para obtener un sustento complementario.

En sus obras, Millet, describe la dureza de la vida en el campo, pero a la vez, muchos de sus personajes transmiten una espiritualidad que surge de la dignidad en el tratamiento de sus campesinos que trascienden el cuadro, ello puede verse, por ejemplo, en:

Las espigadoras.
El cuadro representa a tres campesinas en un primer plano, ocupadas en espigar, es decir recoger el poco grano que queda en los campos tras la siega, un “derecho” que se concedía a los más pobres. Las tres mujeres están agachadas, sus facciones son apenas perceptibles, y sus ropas parecen viejas y sin embargo, todo el cuadro transmite una sensación de solidez, equilibrio y belleza, asombroso.
Millet sitúa la línea del horizonte alta, separando el cielo de la tierra.
La luz es difusa, aunque hay zonas claras, como la del fondo de los campos, donde el dorado de los pajares, y la luz que reflejan las figuras de los campesinos contrasta, con la de las espigadoras.

Su cuadro más conocido es:
El Angelus (1859) Uno de los mayores iconos de la historia del arte; reproducido hasta la saciedad, su influencia ha sido muy grande en muchos artistas. Representa a un agricultor y su esposa al atardecer, ambos tienen las cabezas inclinadas en posición de rezo, al fondo, en el horizonte, apenas sobresale el campanario de una iglesia. Se supone que las campanas tocan al Ángelus (oración en latín que se recitaba tres veces al día).
Las dos figuras están a contraluz, el cielo es rojizo, con tonos apagados, las sombras son alargadas. Todo el cuadro refleja espiritualidad.
Hay muchas teorías sobre este cuadro que no deja ver todos sus secretos uno de ellos es que debajo de la pintura visible, a los pies de los campesinos, Millet habría pintado un ataúd, que representaría al hijo muerto. Parece ser que el pintor cambió de idea en el proceso.
Este cuadro le dio por fin, gran popularidad. En los últimos años de su vida
Por último Otra obra suya a destacar poco conocida es:

La primavera.
Este cuadro, forma parte de un ciclo de cuadros sobre las cuatro estaciones.
En la Primavera, Millet, representa un huerto después de un aguacero.
Al final del huerto, un campesino, apenas perceptible, parece resguardarse debajo de un árbol, esperando que pare de llover.
El cielo oscuro, contrasta con la luminosidad de las aves. El sol comienza a salir, se vislumbra un arco iris en el ángulo izquierdo del cuadro.
El pintor consigue reflejar ese contraste tan maravilloso que hemos visto y sentido todos alguna vez en la naturaleza, cuando después de una tormenta, la oscuridad deja paso a la luz del sol. y el paisaje es húmedo, limpio y brillante y los colores de la naturaleza son tan intensos.




*Barbizón La llamada escuela de Barbizon estaba formada por un grupo de pintores que vivieron en aquella zona y crearon una pintura de paisaje más directa y real que la que se había hecho hasta entonces ya que pintaban al aire libre lo que veían.
Millet al igual que los pintores pertenecientes a la escuela de Barbizon tendrían una gran influencia en los impresionistas franceses y también en Van Gogh.