Primeros
pasos
Siempre
ha sido importante disponer de los conocimientos mínimos que nos permitan hacer
frente a una urgencia en el hogar, pero
hoy en día con la crisis, la necesidad de esos
conocimientos se hace aún más relevante. La proliferación de grandes
almacenes dedicados al "hágalo usted mismo" nos facilitan mucho la
tarea, proponiéndonos muchas veces, kits de fácil montaje con resultados
aceptables y a precio competitivo. Empezaremos por explicar los conocimientos básicos que, bajo mi punto
de vista, debemos tener.
ELECTRICIDAD: Para que un aparato eléctrico
funcione, es necesario que la corriente eléctrica disponga de un circuito
cerrado. La energía fluye desde una fuente y retorna a esta. En España, el
cableado está formado generalmente por 3 cables con revestimientos de distintos
colores:
·
MASA
o Activo: Generalmente de color negro, marrón o gris. Es el cable que lleva la
electricidad desde la fuente de energía.
·
NEUTRO
(N): De color azul. Es el cable de retorno de electricidad hacia la fuente.
·
TOMA
DE TIERRA
: De color verde y amarillo. Este cable se
conecta a tierra. La electricidad tiende a fluir hacia la tierra buscando el
camino más corto. Gracias a esta toma de tierra, si por algún motivo, un cable
entrase en contacto con un material conductor, la electricidad se desviaría.
Sobra
decir que antes de cualquier manipulación en nuestra instalación eléctrica,
debemos apagar el interruptor principal de la vivienda.
PINTURA: Lo primero que debemos saber es
que existen muchos tipos de pintura y hay que saber elegir la adecuada para
cada uso dependiendo de la superficie a tratar, si se va a utilizar en exterior
o interior, si queremos que sea brillante o mate, etc. Las principales son:
·
ESMALTE:
Tradicionalmente a base de aceites, por lo que los utensilios utilizados deben
limpiarse con aguarrás. Su aspecto es Brillante y se utiliza en superficies
como madera y metales. Actualmente el mercado ha evolucionado de manera
significativa y ya podemos encontrar esmalte con base de agua y con aspecto
mate o satinado. Puede aplicarse directamente en superficies pintadas con
anterioridad, que deben estar limpias de polvo y grasas (pueden limpiarse con
alcohol si es necesario). La pintura agarrará mejor si previamente se lija
superficialmente. Si la superficie a cubrir no ha sido pintada anteriormente,
necesitaremos una primera capa de algún material que evite que se absorba la
humedad de la pintura (en el caso de la madera) o para proteger (en el caso del
metal). Para eso disponemos de imprimaciones para cada tipo de material (como
selladora para madera y minio para metal). En el caso de utilizar pintura
específica para metales este paso no es necesario ya que pueden aplicarse
incluso sobre metales con oxido. Para su aplicación son muy útiles los pequeños
rodillos de espuma, aunque también puede utilizarse la tradicional brocha. Necesitaremos
una bandeja para pintar.
·
PINTURAS
AL AGUA: Para paredes y techos. Las hay para interior y exterior. Secan rápido,
no huelen y se limpian con agua siempre que esté todavía húmeda, una vez seca
la pintura, ya no puede eliminarse. Con una gran variedad de colores, nos
permiten crear el ambiente de nuestros sueños. Para aplicarlas se siguen los
mismos principios que con el esmalte, dependiendo de si la superficie estaba
pintada con anterioridad o no. En este caso la imprimación que utilizaremos
será específica para paredes. A mi particularmente me gusta rebajar la pintura
con agua para la primera capa, de esta manera se evita que esta se resquebraje
o levante al yeso. Al rebajar la pintura, esta ya no tendrá el mismo poder cubriente, pero también permitirá añadir más capas en el
futuro sin tener que lijar debido a un grosor de pintura excesivo. Para su
aplicación necesitaremos brocha (para bordes y rincones ) y rodillo. También
utilizaremos un cubo con rejilla.
Es
muy importante impregnar regularmente el rodillo y después retirar el exceso de
pintura sobre la bandeja o la rejilla del cubo.
En
cualquier caso, siempre deben seguirse las indicaciones del envase en cuanto a
tipo de utensilios a emplear y tiempos de secado entre capas.
Antes
de empezar es importante retirar de la habitación todo el mobiliario posible y
proteger el resto con plásticos. También podemos proteger marcos e
interruptores con cinta de carrocero y el suelo con periódicos.
ALBAÑILERIA:
Las paredes
se enlucen generalmente con mortero en exteriores y con yeso en interiores.
Ahora hablaremos de estos dos materiales tan utilizados en albañilería.
·
YESO:
cómo hemos mencionado, se utiliza para el acabado de paredes en interiores. No
se recomienda su uso en exteriores ya que los cambios de temperatura y humedad
afectan a su calidad. Es ignífugo además de proporcionar protección térmica y
acústica. Hay yeso para trabajos de albañilería y para acabado. Se mezcla con
agua y se deja unos minutos fraguar. No resulta fácil de trabajar por lo que es
mejor dejar su uso a profesionales. Nosotros disponemos de otras alternativas
en el mercado para reparar pequeñas imperfecciones.
·
MORTERO:
Utilizado en exteriores para acabados (revocado) y tanto en interiores como en
exteriores para levantar paredes. Es una mezcla de cemento Portland, agua y
arena en distintas proporciones dependiendo de su utilización. La manera de
prepararlo es mezclando (en el suelo y con la pala para grandes cantidades o en
un recipiente con la paleta para pequeñas cantidades) primero el cemento con el
árido. Después haremos con la mezcla un montículo y dejaremos un hueco en medio
(como si de un volcán se tratase) en el que verteremos agua e iremos
incorporando la mezcla de fuera hacia adentro mezclando bien. También existe en
el mercado sacos de mortero seco. Es mezcla a la que sólo hay que añadir agua,
pero suele estar preparado con árido muy fino por lo que resulta más adecuado
para acabados que para trabajos de construcción.
·
HORMIGÓN:
Para fabricar muros, estructuras, etc. Es un mortero al que se añade un árido
más grueso (gravilla) y generalmente también hierro (mallazo o varillas) por
eso hablamos de hormigón armado. La gravilla refuerza la mezcla haciéndola más
resistente y el hierro forma un entramado que hace que aunque se rompa alguna
parte de la estructura de hormigón, este quede unido.
Se comercializan en sacos de
papel por lo que es muy importante almacenarlos envueltos en plástico para
evitar su deterioro.
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