sábado, 12 de noviembre de 2016

El poder de las adicciones.

Las adicciones son uno de los problemas más comunes entre la población. Afecta de manera singular a los  jóvenes. Todos hemos oído hablar de la necesidad imperante de fumar, de usar internet, de comprar, de sexo y amor, de alcohol o de drogas. Todas las adicciones surgen no solo por fuentes psicológicas (normalmente por baja autoestima o por miedo a la soledad) sino también por el entorno social que nos rodea. De este punto surge el tema de la evasión de problemas o falta de enfrentarse a la cotidianidad o a una situación puntual que requiere nuestra energía durante un tiempo no corto.

En los jóvenes se da el hecho de que necesitan sentirse queridos  y comprendidos por otros. De hecho la falta de afecto explicaría no solo el problema de las adicciones sino también el problema de la soledad. La falta de afecto es sin duda uno de los factores de mayor riesgo en el ser humano. De ahí que ciertas adicciones provengan de raíz emocional, pero no todos. Una falta de responsabilidad y de cierta certeza de encarar la vida conlleva el obsesionarse con “algo”. Ese algo nos lleva a consumir de manera  cada vez más intensa. De eso se habla cuando se trata el tema de la “tolerancia”. La tolerancia del cuerpo a aumentar las dosis de ese “algo” que psicológicamente nos da la sensación que nos llena. Ese margen de tolerancia nos lleva a un punto límite de deterioro y ese punto límite de deterioro solo se cura ahuyentando ese objecto de adicción. Cuando se llega a este límite el síndrome de abstinencia es inevitable y es de dolorosa resolución.

Hay determinados signos de alarma de una adicción: hay cambios de hábitos, se viven momentos de euforia, hay cambios de amigos o familiares, estados de ánimo alterados y puede haber cierta demanda de dinero. El problema es que se va dando poco a poco hasta ser insostenible. Una adicción es una dependencia. De hecho una persona que necesita continuamente de ser objeto de devoción de los demás es una persona adictiva pero no de las adicciones más oídas como las que he mencionado más arriba. Las fases de la adicción empieza con la sensación de placer. El ser humano siempre ha sentido una fuerte inclinación al apego, es decir, a mantener aquello que le produce placer y además le tapa los problemas cotidianos. Posteriormente existe como comentaba una alteración de conducta a partir de la necesidad de perpetuar la adicción y así se descuidan actividades o personas. Normalmente en este momento el enganche es tan fuerte que la persona se siente arrastrada a no perderlo y aumentar las dosis. La última fase es el deterioro.

En la realidad se comete el error de actuar contra la adicción cuando se ha llegado al deterioro pero lo sano sería que por nosotros mismos o por el entorno se evaluara mucho antes. La persona enganchada a un objeto de adicción es delicada sobre todo porque condiciona todo su estado económico y vital entorno a esta necesidad.


El tratamiento contra las adicciones es global. Parte de la idea de solucionar problemas que el individuo tiene. También parte de la ayuda a crear un nuevo estilo de vida y por supuesto control de los estímulos vinculados a la adicción. Se trata de integrar a la persona a una vida normalizada. No es un castigo eterno ni algo imperdonable caer en una adicción. En la vida estamos expuestos a muchos momentos de desorden o dificultad o falta de compañía transitorios. Por ello de cada caída en la vida hay que aprender y retornar a la vida con capacidad de generar una senda sana y agradable. Para ello ciertamente el entorno condiciona pero vale la pena recordar que los factores psicológicos y de decisión personal tienen un peso significativo. 

Gracias a que muchas veces encontramos afecto y buena voluntad a nuestro alrededor conseguimos regenerar estos momentos adictivos pero también gracias a la reflexión y a un sentido más profundo de la vida se consigue retomar estos momentos.

1 comentario:

  1. Un estupendo artículo sobre un problema cada día más generalizado.

    Besotes

    Ana y Víctor

    ResponderEliminar

¿Y tu qué opinas?