La estrategia de gestión de
patrimonio se basa en dos pilares a escoger. Un pilar es tener un patrimonio
con finalidad de distribución. El otro pilar es tener un patrimonio con
objetivo de crecimiento o capitalización. El primer pilar incluye aquellos casos
donde la persona/s desean tener unas rentas que les cubran toda su vida
incluyendo obviamente la jubilación. El segundo caso incorpora el interés de la
transmisión de patrimonio a otras generaciones, por lo tanto, el interés reside
en la transferencia de recursos. En este último caso es muy importante seguir
unos pasos. Éstos son:
-
Alinear intereses de negocio/patrimonio con los
intereses de la familia multigeneracional.
-
Hay que apoyarse en todos los recursos de los
miembros que incluye la experiencia, el talento, los contactos. La transmisión
va más allá de lo meramente físico.
-
Para las opciones de inversión se propone por un
lado diversificar sin exagerar ya que va bien tener una columna principal de
inversión y por otro escoger siempre las vías más sencillas
-
Desarrollar una mentalidad de administración de
recursos en las generaciones siguientes
-
Cultura basada en la responsabilidad
En relación a
las inversiones para capitalizar patrimonio, normalmente mantenemos una
comunicación con asesores financieros. Hay que tener cuidado en este punto
porque actualmente hay bastante información sobre productos que no nos llega y
como bien sabéis mucha gente se ha visto afectada por malas prácticas. La banca
ética no es una opción que produzca muchos dividendos pero el dinero depositado
es bien gestionado a actividades de pequeñas y medianas empresas respetuosas
con los derechos sociales y el medio ambiente; además no entran en productos de
alto riesgo o “hedge funds”.
Cuando se
tiene un patrimonio hay que cuidarse de lo que se denomina “goteras”. Las
goteras son aquellas cosas que deprecian el valor de nuestro patrimonio con el
tiempo. Hay que tener claro que pagamos unos impuestos anuales, por ejemplo.
Hay que mantener un nivel de gasto – recomendable- por debajo de nuestras
posibilidades para incrementar o mantener el nivel de patrimonio. Hay que
prever el efecto inflación. Hay que tener en cuenta los riesgos esperados o no
esperados que nos encontramos a lo largo de nuestra vida, por ejemplo: el
deterioro de nuestras casas debe ser restaurado constantemente. Hay que prever
también comisiones varias que poco a poco diezman nuestros recursos y por último, en caso de transferencia de
patrimonio: no podemos olvidar los factores multigeneracionales.
También en
esta larga lista de goteras – aunque no es un apartado propiamente de goteras-
habría que añadir que la filantropía o dedicación de recursos a la mejora de
vida de otras personas ajenas o medio ambiente o cultura/investigación es un
fin recomendable. La visión de pertenecer a un mundo más amplio que nuestro
círculo más cercano propicia la responsabilidad mutua.
En resumen
podemos decir que cuando tenemos patrimonio o recursos podemos optar por:
- Maximizar la
seguridad financiera de cara a la jubilación
- Canalizar
activos para generar más riqueza
- Gastar el dinero
- Crear lugares compartidos con los seres
más queridos
- Coleccionar
- Ofrecer dinero a personas cercanas o
lejanas
- Donar tiempo/dinero a buenas causas
- Crear negocios
En todo caso se recomienda que
cada año se haga balance del incremento o decremento de valoración de
patrimonio a un año vista y que siempre se tenga la información de nuestros
recursos. Si se opta por la vía de la transferencia de patrimonio se recomienda
que haya reuniones familiares al respecto.
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