lunes, 29 de abril de 2013

La estrategia en el deporte

Un artículo de: Albert Serlavós.

Una vez en una entrevista de un programa deportivo de radio escuche una curiosa pregunta a un gran
maratoniano etíope.

¿Me puede indicar, qué estrategia usa habitualmente en sus carreras?

Hubo unos segundos de silencio y la contestación fue la que sigue.

“Yo empiezo a correr lo más rápido que puedo y hasta el final”. Así de simple, así de difícil. Mantener un ritmo de menos de 3 minutos al kilómetro está sólo al alcance de algunos privilegiados con grandes condiciones atléticas y un férreo entreno.

¿Qué estrategia sigue un corredor aficionado, cuarentón, que descubre un día que tiene varios kilos de más, se compra zapatillas, entrena poco, y movido por el “boom” actual de la forma se apunta una media marathón por las buenas, sin excesivo criterio?:  pues correr lo más rápido hasta el final; entonces no difiere mucho de los de élite. ¿Estamos hablando de la misma estrategia?

Sí, pero con un motor de “Fiat Panda” y otro de “Ferrari".  Vales lo que entrenas .Él que entrena más, más consulta, más lee, pero sigues con la misma ilusión y empeño. Así cada vez vas más rápido.

¿Sufren más los últimos clasificados que los primeros en una carrera atlética? lo desconozco; ignoro si hay un “sufrimómetro” pero lo cierto es que los últimos sufren durante más rato.En cuestión de estrategia (si compites) intentas llegar lo más rápido posible.

Puedo hablar como corredor “ocasional” (curiosa terminología acuñada por una multinacional de tiendas deportivas) y por otro lado conozco a corredores que hacen pruebas de 100 kilómetros; hay una similitud entre los dos grupos de corredores:  unos no entienden a los otros, unos porque no llegan, y otros porque se pasan. Hablando de estrategia es similar: cada uno con su “motor” llegan al final.

Pongamos otro ejemplo con el deporte Rey: el Futbol.. Imaginemos un partido de copa entre un tercera división y un primera. El de tercera división aprieta a fondo su “motor”, su “panda” particular y el de primera con nuestro Ferrari. Puede ganar el pequeño, pero sólo si el grande está a medio gas, claro que siempre se puede justificar la derrota : "no hay enemigo pequeño, es un gran equipo" etc.

Pero aquí ya no hablamos de estrategia si no de los típicos tópicos, y de esas manifestaciones que me entusiasman de “la verdad es que”. Eso daría para otro escrito, si queréis divertiros contad las veces que repiten esta cancioncilla en cualquier declaración de algún futboista.

Por cierto, escuchas las declaraciones de cualquier deportista de otra modalidad y el latiguillo “la verdad es” disminuye proporcionalmente al sueldo que cobre. Quizás es demagogia pura y dura pero haced el experimento de escuchar y observaréis el resultado.

1 comentario:

  1. Bueno, esa no es mi estrategia, hasta que no baje de peso juro que no me entrenaré.

    ResponderEliminar

¿Y tu qué opinas?