Mi nombre es Jesús y quiero contarte una historia...
No quiero contártela con palabras; mi pasión por la vida me ha hecho querer capturar la belleza de cada lugar, de cada momento, de cada paisaje… Hoy quiero contarte una historia a través de mis fotografías.
Esta es la introducción de un proyecto que comenzó hace no mucho tiempo. Por ello en esta ocasión quiero contándote una historia, pero no con mis fotografías, sino con mis palabras.
Desde hace tiempo he aprendido y me he dedicado indirectamente a lo que es el diseño, retoque y montaje fotográfico e incluso a la animación, utilizado programas diseñado para ello pero no a hacer todo eso con mis propias fotos, siempre he usado fotografías hechas por otras personas y no me daba cuenta en lo diferente que resulta no solo hacer tú las fotografías, sin en trabajarlas y tratar tus propios trabajos.
Todo comenzó en octubre del 2009; hasta ese momento, la fotografía sólo era, para mí, una manera de conseguir archivar recuerdos: vacaciones, lugares visitados, situaciones vividas, personas conocidas… Poco a poco, la llama de la creatividad abrasó la pura funcionalidad de este arte, y me vi tomando instantáneas por el simple hecho de hacerlo…
Mi primera cámara fue una Minolta compacta y, poco después, me hice con una vieja Réflex de Nikon (modelo F55), a la que di poco uso, ya que siempre terminaba usando la preselección de los programas automáticos o, peor aún, utilizando la compacta, simplemente, por el poco espacio que ocupaba. Tras unos años, decidí dar el salto a la era digital, y compré una compacta de Sony (modelo DSC-P120), con la que comencé a realizar mi primera toma artística. Desde hace poco ya me pasé a una réflex digital, por la que continuo con ellas.
Podría continuar contándote que es la fotografía, la historia desde su origen a los tiempos actuales, bla bla bla, pero creo que hay personas más expertas que yo, libros dedicados a ellos, internet u otros medios con más documentación de lo que podría contarte en un bonito artículo escrito por un gran aficionado a la fotografía. Por lo que te contaré lo que para mí ha resultado el arte de la fotografía.
Al principio piensas que hacer fotos es estar en un momento, ver un paisaje, una persona, captar una situación, un recuerdo… coger tu cámara, apretar el botón en algunas o ajustar unos parámetros en otras para hacer una correcta foto, visualizarla en esa pantallita pequeña para ver si ha salido como tú esperabas y si no volver a hacerla, después llegar a casa, verlas en tu pantalla grande, reírte de ese momento gracioso, ese gesto echo sin querer, esa cara o entristecerte o enfurecerte por haber salido mal esa foto que pudo ser una foto genial y si ya te gusta, hacerle unos pequeños y grandes retoques y para terminar publicarla y enseñársela a tus amigos… Todo ello existe, es real y maravilloso, pero te das cuenta que no solo es eso sino que cada día ves algo nuevo y que lo anterior es simplemente un granito de arena dentro de una gran playa.
Cuando ves que te gusta la fotografía, la prácticas y que la fotografía es una parte de ti, observas momentos que te gustaría plasmar con imágenes, ves las cosas con puntos diferentes e incluso ni pensabas que podrían estar allí y la verdad que te encantaría llevar una cámara las 24 horas del día.
Una de mis primeras impresiones fue al comenzar a fotografiar flores, todas me parecían maravillosas para sacarles fotos, aunque las tuviera ya fotografiadas en otras ocasiones, me parecía que la que veía era más bella o diferente a la que ya tenía, me gustaban todas las variedades y cada vez que hacia una foto, me gustaba más que la anterior. Pero cada más fotos hacia me surgía un problema, que no encontraba más flores en mi entorno, pensaba que tenía que salir fuera para ello, pero cada día que pasaba, me daba cuenta que encontraba más flores en donde vivía, en sitios que ni me imaginaba que podría haberlas, de hecho, una de ellas está entre dos piedras de un muro de una casa que apenas había nada para poder crecer. Después de tener las fotos, seleccionarlas y publicarlas, la gente me preguntaba de donde había sacado algunas de las fotos, porque nunca habían visto esa clase de flores, pensaban que me había ido fuera o algún sitio determinado para fotografiarlas y yo les decía que estaban en todos vivían y que en la mayoría de las veces no nos fijamos de lo que tenemos en nuestro alrededor.
Esta y muchas más historias te van ocurriendo cada día que van pasando. Para mí, el arte de la fotografía me ha hecho descubrir una manera de vida diferente, observar más lo que tengo a mi alrededor y apreciar más las cosas.
Mi nombre es Jesús. Vivo donde me manda el destino, soy un alma libre, sujeta, tan sólo, a mis dos grandes pasiones: el baile y la fotografía. Quiero estar siempre donde exista una buena toma, un ritmo mágico, y ese “no sequé” oculto que tiene la vida, para intentar descubrirlo y… ¿Por qué no?, poder enseñártelo a través del arte… ¡Te espero en este viaje! ¡Y que el destino nunca nos mande separarnos!
Jesús Jiménez, fotógrafo profesional: http://www.jesusjcphotography.com/
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Y tu qué opinas?